El RST de Colombia — Régimen Simple de Tributación — ofrece al freelancer un intercambio poco común: renunciar a las deducciones, pagar una tarifa fija sobre los ingresos brutos cada dos meses y olvidarse del laberinto de anticipos del impuesto a la renta, IVA e impuesto de industria y comercio como declaraciones separadas.
Cómo Funciona el RST
El RST reemplaza el impuesto a la renta, el IVA, el ICA (impuesto de industria y comercio) y, para algunos contribuyentes, el impuesto al consumo, con una tarifa consolidada única aplicada a los ingresos brutos. Declaras bimestralmente, pagas en línea y emites facturas electrónicas prevalidados por la DIAN.
Tarifas: La tarifa fija depende del grupo de actividad y del rango de ingresos, aproximadamente 1.8%–8.3% en 2026 para servicios, más alta para comercio. Un freelancer en el grupo 3 (servicios profesionales) con ingresos brutos anuales de R$80 millones (alrededor de 80,000 UVT) podría pagar una tarifa efectiva del RST del 5.9%, mientras que un vendedor minorista con mayor facturación en el grupo 1 paga menos.
Elegibilidad: Personas naturales con ingresos brutos inferiores a aproximadamente 12,000 UVT (≈R$565 millones en 2026) que no estén excluidas por actividades especiales. Debes estar al día con obligaciones anteriores y mantener la facturación electrónica.
Cuándo el RST Supera al Ordinario
El RST es atractivo cuando tus deducciones reales son bajas y las tarifas progresivas del régimen ordinario gravarían tus ingresos brutos de forma elevada. Un consultor con R$120 millones en ingresos brutos y R$10 millones en costos reales tiene una ventaja de simplicidad implícita: la tarifa fija del 5.9% sobre el bruto (R$7.08 millones) puede ser menor que el 20–30% sobre el neto.
Es menos atractivo cuando tu margen real es bajo. Un freelancer de comercio con alto costo de mercancías y un neto del 10% puede encontrar que el impuesto del régimen ordinario sobre el neto es menor que el fijo del RST sobre el bruto.
Modela ambos cada noviembre: la obligación proyectada del RST frente a la obligación proyectada del ordinario, incluyendo el ICA que el RST engloba. La diferencia es el valor de la simplicidad.





